jueves, 9 de junio de 2011

Leyenda de Xochiquétzal y Popocatépetl

 Esta fotografía es de @jfespinola,apenas la vi...pensé en colocarla aquí,si le hacen click a la imagen,la ven en mayor tamaño.
Las historias y leyendas que he leído de volcanes,son trágicas y tristes.



Volcán Xochiquétzal
Las huestes del Imperio azteca regresaban de la guerra.
Pero no sonaban ni los teponaxtles ni las caracolas, ni el huéhuetl hacía rebotar sus percusiones en las calles y en los templos. Tampoco las chirimías esparcían su aflautado tono en el vasto valle del Anáhuac y sobre el verdiazul espejeante de los cinco lagos (Chalco, Xochimilco, Texcoco, Ecatepec y Tzompanco) se reflejaba un menguado ejército en derrota. El caballero águila, el caballero tigre y el que se decía capitán coyote traían sus rodelas rotas y los penachos destrozados y las ropas tremolando al viento en jirones ensangrentados.

Allá en los cúes y en las fortalezas de paso estaban apagados los braseros y vacíos de tlecáxitl que era el sahumerio ceremonial, los enormes pebeteros de barro con la horrible figura de Texcatlipoca el dios cojo de la guerra. Los estandares recogidos y el consejo de los Yopica que eran los viejos y sabios maestros del arte de la estrategia, aguardaban ansiosos la llegada de los guerreros para oír de sus propios labios la explicación de su vergonzosa derrota. 

Hacía largo tiempo que un grande y bien armando contingente de guerreros aztecas había salido en son de conquista a las tierras del Sur, allá en donde moraban los Ulmecas, los Xicalanca, los Zapotecas y los Vixtotis a quienes era preciso ungir al ya enorme señorío del Anáhuac. Dos ciclos lunares habían transcurrido y se pensaba ya en un asentamiento de conquista, sin embargo ahora regresaban los guerreros abatidos y llenos de vergüenza.

Durante dos lunas habían luchado con denuedo, sin dar ni pedir tregua alguna, pero a pesar de su valiente lucha y sus conocimientos de guerra aprendidos en el Calmecac, que era así llamada la Academia de la Guerra, volvían diezmados, con las mazas rotas, las macanas desdentadas, maltrechos los escudos aunque ensangrentados con la sangre de sus enemigos.

Venía al frente de esta hueste triste y desencantada, un guerrero azteca que a pesar de las desgarraduras de sus ropas y del revuelto penacho de plumas multicolores, conservaba su gallardía, su altivez y el orgullo de su estirpe. 


Ocultaban los hombres sus rostros embijados y las mujeres lloraban y corrían a esconder a sus hijos para que no fueran testigos de aquél retorno deshonroso.
Sólo una mujer no lloraba, atónita miraba con asombro al bizarro guerrero azteca que con su talante altivo y ojo sereno quería demostrar que había luchado y perdido en buena lid contra un abrumador número de hombres de las razas del Sur.

La mujer palideció y su rostro se tornó blanco como el lirio de los lagos, al sentir la mirada del guerrero azteca que clavó en ella sus ojos vivaces, oscuros. Y Xochiquétzal, que así se llamaba la mujer y que quiere decir hermosa flor, sintió que se marchitaba de improviso, porque aquel guerrero azteca era su amado y le había jurado amor eterno.

Se revolvió furiosa Xichoquétzal para ver con odio profundo al tlaxcalteca que la había hecho su esposa una semana antes, jurándole y llenándola de engaños diciéndole que el guerrero azteca, su dulce amado, había caído muerto en la guerra contra los zapotecas.

--¡Me has mentido, hombre vil y más ponzoñoso que el mismo Tzompetlácatl, - que así se llama el escorpión-; me has engañado para poder casarte conmigo. Pero yo no te amo porque siempre lo he amado a él y él ha regresado y seguiré amándolo para siempre!

Xochiquétzal lanzó mil denuestos contra el falaz tlaxcalteca y levantando la orla de su huipil echó a correr por la llanura, gimiendo su intensa desventura de amor.

Su grácil figura se reflejaba sobre las irisadas superficies de las aguas del gran lago de Texcoco, cuando el guerrero azteca se volvió para mirarla. Y la vio correr seguida del marido y pudo comprobar que ella huía despavorida. Entonces apretó con furia el puño de la macana y separándose de las filas de guerreros humillados se lanzó en seguimiento de los dos.


Pocos pasos separaban ya a la hermosa Xochiquétzal del marido despreciable cuando les dio alcance el guerrero azteca.


No hubo ningún intercambio de palabras porque toda palabra y razón sobraba allí. El tlaxcalteca extrajo el venablo que ocultaba bajo la tilma y el azteca esgrimió su macana dentada, incrustada de dientes de jaguar y de Coyámetl que así se llamaba al jabalí.

Chocaron el amor y la mentira.
El venablo con erizada punta de pedernal buscaba el pecho del guerrero y el azteca mandaba furioso golpes de macana en dirección del cráneo de quien le había robado a su amada haciendo uso de arteras engañifas.
Y así se fueron yendo, alejándose del valle, cruzando en la más ruda pelea entre lagunas donde saltaban los ajolotes y las xochócatl que son las ranitas verdes de las orillas limosas.

Mucho tiempo duró aquél duelo.


El tlaxcalteca defendiendo a su mujer y a su mentira.

El azteca el amor de la mujer a quien amaba y por quien tuvo arrestros para regresar vivo al Anáhuac.
Al fin, ya casi al atardecer, el azteca pudo herir de muerte al tlaxcalteca quien huyó hacia su país, hacia su tierra tal vez en busca de ayuda para vengarse del azteca.
El vencedor por el amor y la verdad regresó buscando a su amada Xochiquétzal.

El guerrero azteca se arrodilló a su lado 
y lloró con los ojos y con el alma. Y 
cortó maravillas y flores de xoxocotzin 
con las cuales cubrió el cuerpo inanimado de la hermosa Xochiquétzal.
 Corono sus sienes con las fragantes flores de Yoloxóchitl que es la flor del corazón y trajo un incensario en donde quemó copal. Llegó el zenzontle también llamado Zenzontletole, porque imita las voces de otros pajarillos y quiere decir 400 trinos, pues cuatrocientos tonos de cantos dulces lanza esta avecilla.
Por el cielo en nubarrones cruzó Tlahuelpoch, que es el mensajero de la muerte.
Y cuenta la leyenda que en un momento dado se estremeció la tierra y el relámpago atronó el espacio y ocurrió un cataclismo del que no hablaban las tradiciones orales de los Tlachiques que son los viejos sabios y adivinos, ni los tlacuilos habían inscrito en sus pasmosos códices. 
Todo tembló y se anubló la tierra y cayeron piedras de fuego sobre los cinco lagos, el cielo se hizo tenebroso y las gentes del Anáhuac se llenaron de pavura.

Al amanecer estaban allí, donde antes era valle, dos montañas nevadas, una que tenía la forma inconfundible de una mujer recostada sobre un túmulo de flores blancas y otra alta y elevada adoptando la figura de un guerrero azteca arrodillado junto a los pies nevados de una impresionante escultura de hielo.


Las flores de las alturas que llamaban Tepexóchitl por crecer en las montañas y entre los pinares, junto con el aljófar mañanero, cubrieron de blanco sudario las faldas de la muerta y pusieron alba blancura de nieve hermosa en sus senos y en sus muslos y la cubrieron toda de armiño. 

Desde entonces, esos dos volcanes que hoy vigilan el hermoso valle del Anáhuac, tuvieron por nombres Iztaccihuatl que quiere decir mujer dormida y Popocatépetl, que se traduce por montaña que humea, ya que a veces suele escapar humo del inmenso pebetero.
En cuanto al cobarde engañador tlaxcalteca, según dice también esta leyenda, fue a morir desorientado muy cerca de su tierra y también se hizo montaña y se cubrió de nieve y le pusieron por nombre Poyauteclat, que quiere decir Señor Crepuscular y posteriormente Citlaltepetl o cerro de la estrella y que desde allá lejos vigila el sueño eterno de los dos amantes a quienes nunca podrá ya separar.
Eran los tiempos en que se adoraba al dios Coyote y al Dios Colibrí y en el panteón azteca las montañas eran dioses y recibían tributos de flores y de cantos, porque de sus faldas escurre el agua que vivifica y fertiliza los campos. 
                                       

Durante muchos años y poco antes de la conquista, las doncellas muertas en amores desdichados o por mal de amor, eran sepultadas en las faldas de Iztaccihuatl, de Xochiquétzal, la mujer que murió de pena y de amor y que hoy yace convertida en nívea montaña de perenne armiño.


Fuente: La leyenda de los volcanes

domingo, 5 de junio de 2011

Energía Alternativa. Geotermia


La Energía geotérmica es aquella energía que puede obtenerse mediante el aprovechamiento del calor del interior de la Tierra. El término "geotérmico" viene del griego geo (Tierra), y thermos (calor); literalmente "calor de la Tierra". Este calor interno calienta hasta las capas de agua más profundas: al ascender, el agua caliente o el vapor producen manifestaciones, como los géiseres o las fuentes termales, utilizadas para calefacción desde la época de los romanos. Hoy en día, los progresos en los métodos de perforación y bombeo permiten explotar la energía geotérmica en numerosos lugares del mundo.
                   
El fuego procedente de las profundidades: geotermia

El interior de la Tierra está en ebullición, con temperaturas que alcanzan centenares de grados. Un auténtico fuego que se puede aprovechar para suministrar calor y electricidad. 

Un gran reto que vale la pena.

La Tierra es un planeta caliente: fuentes, géiseres y volcanes son testimonio de ello. Un calor también presente por doquier en las profundidades de hasta 5.000 metros alcanzadas hasta ahora por el hombre y aprovechable como fuente de energía. 

Las ventajas son evidentes: el calor propio de la Tierra es inagotable, permite generar calor y electricidad y apenas libera gases perjudiciales para el medio ambiente. Aprovechar el fuego procedente de las profundidades de la Tierra es uno de los mayores retos tecnológicos del siglo XXI. Cómo se afronta es algo que han podido observar los reporteros de GLOBAL IDEAS en diferentes lugares del planeta.



Geotermia en Europa

La capital islandesa, Reykjavik, dispone de la mayor red de calefacción a distancia del mundo. Siete centrales de energía producen electricidad a partir del calor procedente del interior de la Tierra. Islandia cubre más de dos terceras partes de su demanda de energía a partir de fuentes renovables. Sólo la geotermia es capaz de cubrir la mitad del consumo global. Con ella se calientan no sólo viviendas, sino también numerosos baños e invernaderos.

Tras Islandia, Turquía es el país de Europa con las mejores condiciones para explotar la energía geotérmica. Pese a ello, hasta ahora apenas un 1% de la electricidad generada procede de la geotermia. El gobierno ha impulsado nuevas leyes que pretenden cambiar esta tendencia. Hay más de 150 campos geotérmicos en todo el país, la mayoría de los cuales con temperaturas lo suficientemente elevadas como para producir electricidad y también para calentar edificios e invernaderos. Los reporteros de GLOBAL IDEAS estuvieron en la conurbación urbana de Esmirna, líder en el aprovechamiento de la geotermia.


Geotermia en Asia

Indonesia, un país situado en el Anillo de Fuego del Pacífico y que cuenta con más de 150 volcanes activos, posee el mayor potencial geotérmico del mundo. Hasta ahora, sin embargo, apenas aprovecha un 5% del mismo. Con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo y el carbón, el gobierno indonesio pretende multiplicar por diez la capacidad para producir electricidad a partir de la geotermia en el horizonte de 2015. También con la cooperación alemana, se llevan a cabo prospecciones a lo largo y ancho de todo el país.

En China, la geotermia superficial o de baja profundidad está en auge. Especialmente, en grandes ciudades como Pekín o Shanghai: sondas geotérmicas perforan pozos de hasta 400 metros de profundidad, absorben la energía del subsuelo y la trasladan hasta la superficie. Un circuito que funciona tanto para calentar como para refrigerar, con la Tierra como intercambiador de calor.

 GLOBAL IDEAS ha visitado una de las mayores obras de Pekín, donde en el futuro 500 sondas geotérmicas suministrarán energía a 70.000 metros cuadrados de edificios.


Vieja excavación, nueva perspectiva

Las explotaciones mineras abandonadas aún no han cumplido, ni de lejos, con su misión. El agua de las minas, a una temperatura de entre 35 y 40 grados, puede aprovecharse para calentar edificios -o refrigerarlos-. Como, por ejemplo, en un edificio futurista en la mina de carbón de Zollverein, en la Cuenca del Ruhr. La región cuenta con alrededor de 80 millones de metros cúbicos de agua de mina capaces de suministrar calefacción a una pequeña ciudad al completo. Viejas minas en todo el mundo podrían convertirse, pues, en fuente de nueva energía.

Fuente:Deutsche Welle



Energías limpias y sucias.

Parque eólico en Portugal. Hola a Todos, tenía mucho tiempo sin colocar algo en este blog y ya me llegó el momento adecuado de h...